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La carrera ha comenzado

El Royal Randwick es un hipódromo de fama mundial situado en Sídney, Australia, y en el que pueden llegar a juntarse 52 000 personas en un día de carreras. La multitud está formada por una mezcla de ávidos apostadores y asistentes habituales a las carreras, “fashionistas” o familias enteras, pero todos asisten para vivir de primera mano la emoción y la animación de las mejores carreras, con el atronador ruido de cascos que se dirigen a máxima velocidad a la línea de llegada, a tan solo unos metros.

El gentío comienza a llegar a las 11 a. m. en Stakes Day, y en un momento todo el lugar es un hervidero de animada charla, bulliciosas risas y coloridos trajes que toman el terreno.
 
Tras una remodelación de 150 millones de AUD en 2013, el Royal Randwick es ahora un complejo de primera clase de espectáculo, restauración y entretenimiento para carreras y eventos. Con un auditorio de baile para 1000 espectadores, un bar de cócteles y un restaurante de lo más sofisticado, 18 salas de reuniones y 6 suites corporativas, por no mencionar las instalaciones administrativas generales, el lugar tiene cabida para todo tipo de invitados con una cosa en común: la pasión por las carreras de caballos.
 
Con 52 000 hambrientas bocas a las que alimentar cada vez, las 17 cocinas del hipódromo se hallan en constante presión, y su personal de cocina necesita productos que funcionen. A diferencia de lo que ocurre en otras instalaciones para eventos, donde la demanda fluctúa, los apostadores de Royal Randwick necesitan un suministro de comida y bebida constante durante todo el día de carreras. Ni que decir tiene que la demanda en las cocinas es tan constante como colosal, con miles de apostadores devorando el desayuno, la comida y la cena a lo largo del día. Igualmente, en las áreas de servicio, la eficiencia es la clave para garantizar que los entusiastas asistentes puedan acceder a su comida de la manera más rápida y eficiente que sea posible para no perderse esa carrera tan importante.
 
La historia se repite en los 40 aseos, que han de soportar el desafío de miles de apostadores apasionados que entran y salen durante todo el día. Pero los aseos no solo han de ser resistentes y soportar el reto de tener siempre papel higiénico, toallas de mano y jabones para los miles de asistentes: también tienen que estar en buenas condiciones, de acuerdo con el estilo del recinto, plasmado en la misma arquitectura.
 
En general, las condiciones de trabajo en el hipódromo del Royal Randwick en un día normal de carreras son realmente arduas y el personal realiza un trabajo espectacular para garantizar que cada asistente pueda acceder a las instalaciones de restauración y aseos durante todo el evento.

Todo funciona bien, sobre todo la capacidad del sistema de papel higiénico Tork Elevation, que es enorme y no tenemos que reponerlo tan a menudo.

Chris Wilson

Director de proyectos, Australian Turf Club