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“Incluso la más diminuta de las pelusas sobra”

Tintas, pinturas o productos químicos, no importa lo que se transporte en un contenedor intermedio para materiales a granel (IBC, por sus siglas en inglés); una vez que CONTek IBC-Service GmbH ha terminado de limpiar, no queda rastro de ningún residuo.

Wolfgang Kuhn considera las pelusas o lanillas enemigos naturales. Su labor es limpiar con tolerancia cero. Hace 20 años fundó CONTek IBC-Service GmbH para fabricar y proporcionar contenedores intermedios para materiales a granel (contenedores reutilizables que se usan para productos peligrosos), además de limpiarlos tras su uso y devolverlos a los clientes. Lo cierto es que es un modelo de negocio muy sencillo. Pero en 1995, cuando Kuhn y su socio pusieron en marcha la empresa, no había nada similar en el mercado. En aquella época, trabajaba para una empresa que fabricaba tintas de impresión. “Descubrí que no había ni una sola empresa en el mercado que ofreciera una solución integral para la fabricación, limpieza y logística de IBC”. Kuhn vio el nicho de mercado y posicionó CONTek como proveedor de servicios completos. Con éxito. 
 
En la actualidad, la fábrica de Ellrich, en Turingia, recibe cada día 150 contenedores de acero de gran capacidad para limpiarlos y dejarlos listos para el próximo pedido de transporte. Cada contenedor tiene una capacidad de entre 300 y 1200 litros de líquido, pasta o materiales a granel vertibles. Las devoluciones del sector del automóvil suelen contener pinturas, y las imprentas dejan kilos de restos de tinta en los contenedores. Pero no importa el contenido, la labor de CONTek es eliminar todos los restos y con puntualidad. “Si uno de nuestros clientes mantiene abierta la línea de producción durante la noche, espera tener los contenedores adecuados en sus instalaciones a la mañana siguiente”, explica Wolfgang Kuhn. Por tanto, el servicio de Ellrich limpia las 24 horas del día, seis días a la semana.  
 
Tras pasar una inspección inicial para comprobar si existe algún daño mecánico, los contenedores utilizados se limpian con máquinas mediante un proceso complejo. Posteriormente, se someten a un proceso de acabado que consiste en una limpieza manual con paños especiales. Todo el personal implicado es consciente de la responsabilidad de este trabajo. “Digamos, por ejemplo, que los restos de tinta o aceite en el contenedor contaminan la siguiente carga de pintura. Un fabricante de coches tendría que parar toda la cadena de producción”, comenta Kuhn intentando describir el problema. “Cada segundo que se paraliza la producción supone unas pérdidas tremendas. Por eso garantizamos a nuestros clientes que los contenedores limpios no contienen en absoluto pelusas o lanillas, manchas, ni restos de silicona, grasa, aceite o pintura”. En total, se tarda entre una y siete horas en limpiar un IBC, en función del contenido y el grado de suciedad. 
 
A fin de optimizar el proceso de limpieza manual, en 2011 la empresa buscó una alternativa que reemplazara los paños de algodón que usaban hasta entonces para la limpieza final, ya que no cumplían el objetivo de conseguir unos resultados 100 % sin pelusas. CONTek probó paños de limpieza de diferentes marcas y, tras evaluaciones exhaustivas, la empresa se decantó por el paño de limpieza ultrarresistente Tork. “Los paños de limpieza Tork nos han ayudado a mejorar la calidad de nuestro trabajo sin costarnos un solo céntimo más”, dice Wolfgang Kuhn. CONTek tiene un índice de consumo anual de unos 100 000 paños. 100 000 oportunidades de dejar de preocuparse por las pelusas.

Los paños de limpieza Tork nos han ayudado a mejorar la calidad de nuestro trabajo sin costarnos un solo céntimo más.

Wolfgang Kuhn

Fundador de CONTek IBC-Service GmbH